Plataformas para compartir coche

uber-blablacarLas plataformas para compartir coche ya sea durante viajes o trayectos por ciudad han causado gran revuelo especialmente entre los taxistas, que se encuentran en pie de guerra al considerar intrusos a los nuevos competidores.

Consumo colaborativo

El llamado consumo colaborativo es un fenómeno en alza y son muchas las plataformas para compartir coche que han nacido con el objetivo de cubrir las necesidades de los particulares. Las más conocidas son Uber, Blablacar, Amovens, Lift, Carpooling, Cabify, Hallo y AlloCab.

Básicamente, estas plataformas a las que se accede a través del sitio web o aplicaciones para móviles, ofrecen la posibilidad de contratar servicios de transporte de viajeros en vehículos de turismo particulares en lugar de los habituales taxis.

Legislación

En España, el Ministerio de Fomento recuerda que la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (LOTT) regula estas actividades y que, si se opera al margen de la normativa, se pueden hacer frente a sanciones de hasta 18.000 euros. Para los usuarios, la multa oscilaría entre los 401 y los 600 euros por infracción muy grave. En el caso de las las empresas o personas que promuevan, oferten o presten estos servicios sin tener la licencia, las multa podría ser de entre 4.001 y 6.000 euros, y llegaría a alcanzar los 18.000 euros en caso de reiteración.

Conviene diferenciar entre la prestación de un servicio con ánimo de lucro, lo que sería ilegal si se realiza sin licencia, y cuando se trata de una forma de optimizar los recursos y compartir gastos, que sí es legal.

Blablacar

Blablacar, compañía de nacionalidad francesa, especifica claramente en el primer punto de la definición de sus condiciones que el servicio que ofrece, “Compartir Coche”, supone que los usuarios efectúen un trayecto “previamente proyectado” por el conductor. Según explica el portal, se publica el viaje en la web con el objetivo de “compartir los gastos asociados al trayecto sin que en ningún caso se produzca ganancia económica para el conductor”.

Uber

La norteamericana Uber también se presenta como una aplicación que pone en contacto a usuarios con personas que ofrecen un trayecto en coche. Sin embargo, en su página web se reconoce la posibilidad de obtener ingresos como conductor, al que se presenta como “profesional” con “pasión por su oficio” y que debe cumplir una serie de requisitos para ser aprobado por Uber. Este matiz pondría en duda el aspecto no sancionable de ‘sin ánimo de lucro’.

Uber fija además una tarifa base que adoptan todos sus conductores, al estilo de los taxis, mientras que en el caso de Blablacar el precio a pagar lo estipula el conductor en cada viaje y en base a sus propios criterios.

A falta de que el Ministerio de Fomento decida si estas empresas cumplen o no la ley, los usuarios de estas plataformas se siguen beneficiando de compartir viaje a tarifas más reducidas que las ofrecidas por los taxis.

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